
A veces nuestro corazón está tan lleno de curitas que decidimos dejarlo en terapia intensiva y nos olvidamos de lo que en verdad importa. Nos olvidamos de amar, nos olvidamos de sentir, nos olvidamos de soñar, nos olvidamos de vivir.
Pero, de pronto vemos una luz al final del camino. La esperanza vuelve a nacer y nuestro corazón vuelve a creer. Escuchamos un mormullo que cada vez se hace más fuerte. Es alguien que sin miedo grita nuestro nombre. Es alguien que nos devuelve la luz porque cree en nosotros y es ahí cuando nos damos cuenta del verdadero significado de la vida. Es ahí cuando volvemos a amar, es entonces cuando volvemos a sentir, es entonces cuando volvemos a soñar, es entonces cuando volvemos a vivir.